Cambiar o no cambiar de trabajo

Selección y Headhunting
diciembre 13, 2018

El contexto laboral actual está teñido por singularidades propias de nuestro tiempo propiciadas por un entorno empresarial global y cambiante.

Lo que años atrás parecía habitual y era considerado “tendencia” hoy queda obsoleto y es catalogado como “antiguo”. Sin embargo, a pesar de estas particularidades y de esta evolución constante, cabe destacar el tiempo medio de permanencia de un trabajador en una misma compañía sigue siendo relativamente alto: entre 3 y 5 años.

Pasado este periodo, muchas personas se plantean cambiar de trabajo.

Pero, ¿por qué ocurre esto?

¿Qué motivaciones nos llevan a dar ese paso?

¿Es un cambio de empleo siempre la mejor opción?

La globalidad, la competencia y la búsqueda de una mayor flexibilidad son algunos de los indicaciones responsables de los cambios que afectan a la empresa y también los principales motivos por las personas se plantean cambiar de trabajo.

Quiero cambiar de trabajo: en busca de nuevos horizontes

Según los expertos, las variantes sobre el período de espacio-tiempo que tarda un trabajador en buscar nuevos horizontes laborales varía según su puesto y responsabilidad en la empresa y según el país.

En España, por ejemplo, la media de tiempo que un trabajador de entre 25 y 34 años permanece en la misma empresa oscila entre los 3 y los 5 años, momento en el que un gran número de personas se plantean cambiar de trabajo.

Aunque existen múltiples factores que empujan a los trabajadores a dar este paso, los principales son tres:

  • El salario.
  • La progresión interna.
  • La inconformidad.

Y es, actualmente, estos tres elementos conforman las expectativas de los trabajadores, que por lo general no quieren esperar mucho tiempo antes de verlas materializadas. Otros motivos que nos empujan a cambiar de empleo son la relación con los jefes, el entorno de trabajo o la búsqueda de sectores más motivadores.

Decantarse por un cambio de empleo no siempre es fácil, y siempre requiere un periodo de reflexión. En muchas ocasiones, éste coincide con la época de vacaciones, que es el mejor momento para valorar si esta decisión es madura o no.

En todo caso, antes de plantearnos cambiar de trabajo, hay que analizar y estudiar con detenimiento todos los pros y los contras.

Qué valorar para cambiar de trabajo

Llegados a este punto, la pregunta es

¿Qué hay que tener en cuenta para tomar esta decisión?

¿Qué elementos pueden ser determinantes?

Ser capaces de analizar nuestras motivaciones, tanto intrínsecas como extrínsecas, es una de las claves que debemos plantearnos antes de cambiar de trabajo.

Como trabajadores, lo primero que debemos valorar es si nos sentimos cómodos con el trabajo que realizamos, si lo disfrutamos y, consecuentemente, si estamos motivados.

Una vez analizado este primer escenario, es el momento de analizar los factores extrínsecos, que son todos aquellos elementos relacionados con lo que lo que obtenemos por nuestro trabajo.

Esta parcela de circunstancias es muy variada y depende de los intereses y prioridades de cada persona. Aún así, el salario, las posibilidades de promoción, los horarios y los beneficios extra suelen ser los principales ejes a valorar.

De hecho, 7 de cada 10 trabajadores que se plantean un cambio de empleo lo hacen por motivos económicos.

Aún así, antes de decirte a cambiar de trabajo, es conveniente que te plantees algunas cuestiones:

  • ¿Cuál es mi objetivo profesional? O dicho de otra forma, qué es aquello que quieres conseguir a nivel laboral. ¿Quieres ser jefe de departamento? ¿Quieres cambiar de sector laboral? ¿O simplemente quieres ganar más dinero? Trasladar estas preguntas a tu situación laboral actual puede ayudarte a tomar una decisión.
  • ¿Por qué quiero cambiar de trabajo? En todos los trabajos vamos a encontrar condiciones o responsabilidades que pueden gustarnos más o menos. Por lo tanto, debemos plantearnos si un nuevo salario, un horario diferente o asumir nuevas funciones será suficiente para aumentar nuestra motivación.
  • ¿Cuáles son las consecuencias de un cambio de empleo a corto y medio plazo? Rutinas, responsabilidades, compañeros de trabajo… cambiar de trabajo significa adoptar nuevos roles y establecer nuevas relaciones, y todo eso va acompañado de una vertiente positiva y una negativa. Un nuevo empleo significa renunciar a cierta estabilidad, aunque a cambio puedes obtener nuevas oportunidades.
  • ¿Vale la pena cambiar de trabajo? O dicho de otra forma, ¿realmente me ofrece la nueva empresa lo que necesito? A veces, nos centramos en buscar alternativas sin pararnos a pensar qué es lo que ya tenemos. En este caso, qué es lo que nuestra empresa nos ofrece a día de hoy, en el presente. Por eso, antes de plantearte por qué cambiar de trabajo quizá debas valorar por qué no lo has hecho todavía. Haz un balance de tu situación laboral actual analizando tanto los motivos que te retienen en la empresa y como los que te empujan a buscar una alternativa según tus prioridades (salario, flexibilidad, aprendizaje, formación, crecimiento profesional, movilidad, etc.). Esta lista puede ser definitiva para tomar la decisión.

Los estudios científicos muestran que la satisfacción en el trabajo es una variable clave para el bienestar del trabajador y para la productividad de la empresa.

Sacrificar la estabilidad y apostar por el cambio laboral es cada vez más habitual, sobre todo debido la coyuntura económica de los últimos años y a la educación de los trabajadores más jóvenes, que ha dado lugar a una nueva mentalidad que dificulta que empresas y trabajadores formen equipo hasta el final de la vida laboral de los segundos.

La clave está en la capacidad de adaptación de las organizaciones y en sus esfuerzos por mantener la motivación y cubrir las aspiraciones de sus trabajadores.

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Ignacio Salvador

Consultor de RRHH