Retos de un candidato de perfil directivo en la integración en la empresa

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Ya lo decía Charles Darwin: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

Vivir un proceso de selección es, como mínimo, estresante y complejo. Invertimos mucho tiempo pensando en aspectos como: “qué diré”, “cómo lo diré”, “qué puedo aportar” o “cómo voy a destacar”. Son días o incluso semanas de darlo todo para obtener aquello que queremos, un nuevo puesto de trabajo.

Si finalmente conseguimos hacernos con él, se abre una nueva puerta donde la motivación intrínseca y extrínseca aumenta de manera exponencial. En múltiples ocasiones sentimos que ese finalmente es nuestro lugar de trabajo definitivo. Nuestra autoestima aumenta y nos sentimos felices y realizados.

Sin embargo, no todo finaliza aquí. De hecho, falta un factor igual de importante, el proceso de integración en la empresa.

¿Qué es el proceso de integración de nuevos directivos?

Llega el primer día y nos incorporamos a nuestra nueva empresa como directivo/a. En nuestra maleta llevamos experiencia, conocimiento y mucha dosis de motivación. Una vez ahí, el principal reto que se nos presenta es cómo será nuestro proceso de adaptación. Conseguir que sea rápido y efectivo es posible.

El directivo/a tiene que incorporarse a un engranaje ya existente que está a pleno rendimiento y que no puede parar y, aunque las intenciones suelen ser buenas, aparece la sensación de desorientación y solitud. A menudo este directivo/a recibirá un dossier donde encontrará la historia de su nueva empresa, su descripción del puesto de trabajo (DPT), la misión y visión de la organización, los valores… y quizá, una convocatoria de reunión con su superior directo.

Un proceso de onboarding es la clave del éxito para cerrar el círculo de la adaptación. No olvidemos que los primeros 30 días son determinantes para su futuro éxito.

Además, vivir un proceso de integración en la empresa correcto, tiene múltiples beneficios para ambas partes.

Beneficios del proceso de integración en la empresa para la organización

En el caso de la empresa hay que destacar especialmente:

  • Aumento de la productividad de hasta un 70%
  • Reducción de costes y tiempo
  • Aumento del sentido de pertenencia
  • Mejora de la imagen de la marca

Beneficios del proceso de integración en la empresa para el perfil directivo

En cuanto al directivo/a incorporado, un buen proceso de integración en la empresa supone:

  • Mayor motivación
  • Reducción del nivel de estrés
  • Incremento de la efectividad
  • Focaliza rápidamente

Así pues, realizar un buen proceso de adaptación implica una fuente de beneficios incalculables, pero por encima de todo está el saber que estás contribuyendo a que una persona se sienta mejor, más segura y feliz.

No lo olvides, nadie consigue tener éxito sin la contribución de otras personas.

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