La negociación: un camino hacia el crecimiento profesional

Negociar nos obliga a salir de nuestra zona de confort en la búsqueda de acuerdos, impulsando nuevas habilidades profesionales, tanto a nivel relacional como operativo, y potenciando las capacidades de ambas partes.

Muchos ven en la negociaciónn un momento duro o tenso en el que no se sienten cómodos. Una incomodidad atribuida a connotaciones negativas como la lucha, la discusión o el enfrentamiento, en vez de los valores positivos propios de negociar, como cerrar acuerdos, conseguir resultados y potenciar la empatía. Debemos cambiar esta percepción y fomentar una visión en la que negociar se convierta, más allá de un resultado empresarial, en una oportunidad de desarrollo profesional.

En nuestro día a día, negociamos muchas veces, no sólo en el trabajo. En cada uno de estos procesos, se presentan un amplio abanico de decisiones y de oportunidades potenciales.

Negociamos en el trabajo:

  • Con la propia empresa, cuando abordamos un contrato laboral, una subida salarial o la revisión de condiciones
  • Con los clientes, cuando trabajamos presupuestos, plazos de entrega…
  • En los proyectos, cuando valoramos los objetivos, los tiempos de las acciones o la metodología
  • E incluso con nuestros compañeros, sobre nuestra convivencia en el espacio de trabajo, el intercambio de turnos…

Negociamos en nuestra vida cotidiana:

  • Con nuestra pareja, para decidir lo que vamos a comer, las tareas del hogar, lo que vemos en la televisión…
  • Con los amigos, cuando se elige un restaurante, un viaje o una hora para quedar
  • Con nuestros hijos, a la hora de ir a dormir, los juguetes que deben tener…
  • Con nuestros vecinos
  • Y también cuando compramos o alquilamos un piso

En cada una de estas situaciones las dos partes defienden su visión, bajo su zona de confort, e intentan convencer a la otra parte. Se tiende a una visión contrapuesta, sin tener en cuenta las oportunidades de combinar ambos puntos de vista. Sin embargo, la negociación permite establecer un nuevo marco en el que las dos partes pueden mejorar, redescubrirse y aprender. Si unimos lo mejor de una zona de confort y lo mejor de otra, podemos disfrutar un espacio mucho mayor donde descubriremos nuevas oportunidades y podremos crecer más y mejor.

Para llegar a este punto es importante esforzarse y querer crear este nuevo escenario en el que todas las partes nos sentimos seguras y aportamos nuevas posibilidades de crecimiento y de desarrollo personal y profesional. Una negociación es, en definitiva, una oportunidad cuyos beneficios van más allá del acuerdo y que nos permite:

•   Aprender tanto a nivel relacional (trabajar en equipo, empatizar…) como operativo (nuevas metodologías, herramientas útiles, conocimientos…)

•   Potenciar las competencias de ambas partes, obteniendo mejores resultados que si se actúa por separado.

•   Mejorar el resultado de la propia negociación

En resumen, una negociación se convierte en una gran oportunidad cuando ambas partes actúan con responsabilidad y trasparencia, combinando ambos puntos de vista. Debemos perder el miedo y disfrutar, no sólo de los resultados sino del propio proceso de negociación.

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Xavier Hernández Director de formación y consultoría